lunes, 30 de enero de 2012

Enseñame a escribir




El idioma es la herramienta  fundamental de la humanidad, lo que separa y une culturas.
El periodismo tiene la arriesgada, complicada y hasta bella tarea de contar, decir o transmitir a través de sus interlocutores, los periodistas, hechos, experiencias y todo lo que este viejo mundo proponga.
Esta profesión cuenta con una obligación moral que insta a decir las cosas de manera clara, directa  y sencilla, esto implica un correcto uso del léxico, ya que miles de lectores beberán de ese artículo, crónica o noticia.
Un diario mal escrito es una triste  contradicción. Los errores que inundan de tinta mal proporcionada los diferentes matutinos no son más que una pereza de la lengua, pero podemos aprender de ellos. Aprender es el punto de partida para no pifiarla.
Para no equivocarse tanto y a modo de: ayuda, hombro para no llorar, pie para caminar, pequeño manual urbano de periodismo o biblia de futuros cronistas, se extrae un artículo publicado en el diario El País de España por el periodista argentino Martín Caparrós. El escritor propone su estilo periodístico el cual refleja la importancia de que los medios se empapen de buenas costumbres y dejen los vicios lingüisticos para otra profesión.



Martín Caparrós- Blog Pamplinas. Diario El País.
Enero 2012

Por el estilo.


Qué contar.
Lo primero es descubrir qué se quiere contar y cómo. Parece obvio, y sin embargo. Es cierto aquello de que no hay malos temas sino malos periodistas, pero un buen tema ayuda tanto. Y, sobre todo, saber cómo encararlo. Entender lo que se va a contar. Dilucidar dónde está el corazón de la cosa. Preguntarme qué quiero que entienda o se pregunte el lector después de leerme. Qué va a hacer que valga la pena, qué lo va a hacer distinto de lo que se cuenta cientos de miles de veces en todo tipo de medios. Si algo me llama la atención especialmente, tengo que confiar en que eso va a llamarle la atención a los demás: confiar en ese entusiasmo por las cosas que me sorprenden o interpelan, y centrarme en ellas.
A menudo, notas que podrían haber sido muy buenas pasan justo al costado del foco de la cuestión. Errarle por un centímetro o por un kilómetro da lo mismo. Pero errarle por un centímetro es más triste. Para ayudarse a buscar este foco –y ayudar al mismo tiempo al progreso de esta noble institución– los periodistas de Crítica cuentan con una herramienta inestimable: antes de empezar a escribir cada nota, deben componer una pequeña síntesis de ella, que se usará, públicamente, para subir a nuestra página web y, privadamente, para aclararse las ideas.
Estructura de los textos.
La lectura o no lectura de una nota, en general, se juega en el primer párrafo: la cabeza. Ahí es cuando se capta o no se capta la atención del lector. Para eso hay estrategias variadas: la concentración de información que solían llamar pirámide gay, el relato de una situación o anécdota interesante, el atractivo de un dato sorprendente, el establecimiento de un enigma a resolver y tantas más. Entre los cambios formales que introdujo entre nosotros el abuelito P/12 estaba el uso, en la cabeza, de esas historias, diálogos, anécdotas o datos que invitaban a seguir.
Las opciones son varias, y se puede elegir; lo que no se puede, de ningún modo, es aburrir, banalizar, darle al lector la sensación de que va a leer un informe burocrático sobre lo que ya sabe o no quiere saber.
Encontrar esa cabeza es el foco del periodista cuando se sienta ante su máquina. Un buen truco consiste en pensar qué le contaríamos a un amigo imaginario, mujer, marido, concubinos diversos a la vuelta de un viaje o una noche agitada. Qué nos impresionó más, qué nos llamó más la atención: qué puede llamarle la atención al interlocutor, como para que no deje de escuchar.
A partir de allí, la receta es tan simple que muy pocos la usan: desplegar información, datos y más datos, procurar que cada párrafo tenga por lo menos uno. Por supuesto que los datos no son sólo números y declaraciones; la camisa a rayitas de un ministro puede serlo, su mueca, el cuadro de detrás, el recuerdo de lo que dijo hace dos meses, tantas cosas, si ayudan a entender lo que se está contando.
Y, al final, bandera roja de remate. Los textos no se desvanecen; acaban, culminan en un remate digno. Remate no significa moraleja, consejo, editorial sedicente o solapada, sino un dato que funcione como síntesis, paradoja, puesta en cuestión, chanchán.
Editoriales sedicentes.
Las notas no son banquitos: no deben usarse para subirse encima, levantar el dedo y decir sho opino que. Por supuesto, cada cual tiene una opinión sobre cada cosa, y esa opinión influye en lo que escribe. Pero no hay nada más pavo que manifestar esa opinión con diatribas, chistecitos, guiños de ojo. Es una forma segura de incomodar al lector y, con frecuencia, de espantarlo: de darle una excusa fácil para que descalifique lo que uno lo cuenta: ah, éste me quiere convencer de que el capitalismo es una mierda. Si alguien quisiera –dios no lo permita– exponer semejante idea o cualquier otra, lo haría en la forma en que categoriza lo que cuenta: qué dice primero, qué después, qué datos junta o separa, qué subraya, en cuáles se extiende, en cuáles no. Es lo que hacemos todos todo el tiempo, aunque la mayoría simule que no y se escude tras la famosa objetividad, trabajadora sexual de precio escaso. Y, ya que lo hacemos con o sin intención, mejor es con.
Personas.
Muchos de ustedes saben –o por lo menos han oído comentar– que el verbo en castellano admite tres personas –y otras tres en plural, que ahora no nos interesan. La segunda tampoco es asunto nuestro: son contadas las notas que alguien alguna vez escribió en segunda persona. Se va la segunda.
La más habitual, por supuesto, es la tercera: si no media una razón muy poderosa, las notas de este diario se escriben en tercera persona.
Hay, sin embargo, de tanto en tanto, historias que justifican el uso de la primera: situaciones en que la presencia del cronista –sus experiencias, sus observaciones– forma parte de lo que queremos contar. Hay que dosificar muchísimo este uso. Y aún así, cuando corresponda, importa cuidar la diferencia fundamental entre escribir en primera persona y escribir sobre la primera persona. El cronista, aun cuando dice yo, tiene que centrarse siempre en lo que cuenta. Que un fulano haya estado en tal lugar nos importa un carajo si no sirve para contarnos mejor lo que pasaba.
Unas palabras.
–Escribir es, contra todo lo que se pueda pensar, un ejercicio muy simple: consiste en elegir palabras. Ni mucho más ni mucho menos: ELEGIR palabras.
Cada cinco, siete, ocho, tres, nueve tecleos hemos elegido una palabra en lugar de tantas otras. Interesémonos por las palabras: son la materia prima. El asunto sería saber –tratar de saber, dentro de lo posible– por qué, en cada momento, estamos eligiendo ésta y no aquéllas. Cuanto más sepamos por qué elegimos cada palabra, mejor vamos a escribir, decía Perogrullo, y escribía cualquier paparruchada.
Es triste –es tan triste– ver cómo tantas veces tanta gente escribe lo que no quería escribir: cuando usa una palabra que no dice lo que quería decir sino otra cosa. Hay que tratar de dominar a las palabras, para no dejarse dominar por ellas. Saber qué es lo que uno dice cuando dice: escribir.
(En caso de duda –y es bueno dudar cuando uno no sabe, lo difícil es saber que no se sabe–, el diccionario es un amigo fiel, perrito sanbernardo. Muy útil, en estos tiempos cibernéticos, un sitio ibérico: www.fundeu.es, la “Fundación del Español Urgente”).
–En los textos periodísticos abundan lo que alguien llamó las “segundas palabras”, o sea: esos exabruptos que aparecen cuando el periodista piensa hospital y escribe nosocomio, piensa llegó y escribe arribó, piensa entró y escribe ingresó, piensa después y escribe luego, piensa policía y escribe servidor del orden, piensa calle y escribe vía pública, piensa termómetro y escribe columna mercurial y así de seguido o sucesivamente. (Nos dirán que este párrafo es falaz: describe a un periodista que piensa como doce veces; es sólo una hipótesis).
Esas segundas palabras –o lugares comunes, muy comunes– llegan a la jerigonza de prensa por contagio: suelen venir de jergas policiales, políticas, deportivas. Pero un texto periodístico no es un campeonato de sinonimia, y en general las segundas palabras son mucho más imprecisas, feas y berretas que las primeras. Así que, salvo error u omisión: ¡usen las primeras palabras, que tan bien dicen lo que dicen!
Una variante particularmente insidiosa de las segundas palabras son los eufemismos. Duro con ellos: la guerra de Irak es guerra y no conflicto. Si hay torturas no es abuso. Un reajuste o reestructuración de tarifas suele ser un aumento.
Otra son las siamesas. Hay palabras que se siamesaron y formaron monstruitos antipáticos: la atención ya no puede ser llamada poderosamente, los admiradores no son más fervientes, el dramatismo hondo, las lloviznas pertinaces. Empuñen, sin temblor, el bisturí: para reinar, dividan.
–Mientras no se demuestre lo contrario, el lugar de los adjetivos está después de los sustantivos. Los adjetivos están muy cómodos detrás, soplando nucas: la estructura con que pensamos nuestro idioma tiende a situar primero el sustantivo y después adjetivarlo –a diferencia, por ejemplo, del inglés. En el castellano corriente el adjetivo antepuesto es un signo de la misma supuesta belleza mersokitsch donde militan las segundas palabras: aquel bello jarrón y sus violetas flores.
Los adjetivos, además, deben mezquinarse. Son como la merca, un suponer: un pase de vez en cuando te puede poner en órbita, pero si no parás vas a necesitar cada vez más para producir algún efecto. Así, los adjetivos: para que sirvan, para que adjetiven, no deben ser una costumbre sino un sacudón que aparece cada tanto. Caso extremo: dos o más adjetivos sobre un solo sustantivo lo destruyen –y destruyen, en general, al periodista que los arroja cual confetti viejo.
–Los verbos tienen tiempos y los tiempos son tiranos. No al libertinaje: cuando uno empieza a escribir en un tiempo debe sostenerlo a lo largo del texto. Puestos a elegir, el pasado suele ser el más útil, manejable, creíble.
Los verbos se relacionan entre sí según reglas, los muy rigídos. Existe lo que los antiguos llamaban la “consecutio temporum”, o correspondencia de los tiempos. No se puede decir “me dijo que piensa en mí”, sino “me dijo que pensaba en mí” –sí, la saben. ¿Entonces por qué todos escriben “no soporté que me hable de él” en vez de “no soporté que me hablara –o hablase– de él”?
Conviene –conviene es poco– evitar los verbos en infinitivo y utilizar siempre que sea posible las conjugaciones. Nada lleva adelante una narración tanto como el verbo. Verbos simples, directos, decididos. El verbo es la forma de describir una acción. Y, para no ir contra su esencia, quedan mucho mejor cuando se los usa en activa. La naturaleza del verbo es la voz activa. La pasiva, en cambio, es un bar clásico de la avenida 18 de Julio, Montevideo, Uruguay, vamos con los franfruter.
Y, por si no lo notaron: los gerundios huelen a podrido. Todos son feos, sucios, malos, pero algunos son venenosos: nos referimos a esta noble adición –¿adicción?– reciente a nuestro idioma consistente en utilizar el gerundio anglo para decir –y creerse que uno es muy fashion o muy corporativo o muy moderno– “las clases van a estar empezando el 2 de marzo”. Los que vayan a estar usando semejante adefesio van a estar escribiendo la lista de las compras mucho antes de lo que pueden estar imaginando. Así de mal.
–El sujeto y el verbo se necesitan como el sol y su luz, la perra y su baba, este diario y ustedes, la demagogia y yo –o lo que sea. No hay nada más letal para esa relación que intercalarles una coma. Las comas son la segunda causa de muerte en accidente laboral periodístico pero, aún así, queridos desairados: las comas no sirven para respirar, sino para darle estructura a una frase.
La coma es un signo ortográfico que organiza el sentido de una oración. Así como con el punto termino una exposición y empiezo otra, la coma sirve para que dentro de una idea haya un sector separado del otro: lo que aparece entre comas, por ejemplo, es una enunciación de otro nivel. Por eso, si uno pone una coma al empezar ese sector debe poner otra cuando el sector termina, para indicar que ha vuelto a la idea principal. En tal caso, uno debe poder sacar la frase que ha quedado encerrada entre comas y la frase principal debe conservar su sentido, su sujeto, su predicado. La coma también sirve para acumular unidades de una enumeración: los perros, los gatos, los periodistas, los sillones. O para separar un complemento de tiempo, de lugar, de causa, de modo: en aquellos días, algunos escribían en castellano. Hay más posibilidades, que no vamos a agotar. Pero una coma mal puesta, queda dicho, es arma muy nociva para todos y, más que nada, un búmerang fatal. Así que, en caso de duda, por favor abstenerse.
La coma abunda silvestre; el punto y coma, en cambio, tan útil, es animal raro. El punto y coma, como su nombre podría indicar, es poco más que una coma y poco menos que un punto. Cuando se quiere separar dos ideas, pero no tanto como para decir aquí termina una enunciación y empieza decididamente otra, se puede usar el punto y coma. En periodismo no se usa casi nunca. Ha sido reemplazado por el punto: seguimos resignando posibilidades, activos trabajosamente adquiridos a lo largo de siglos, rematando las joyas de la abuela.
Y los nunca bien ponderados dos puntos: un modo tan gauchito de establecer una sucesión causal –u otras– sin tener que hundirse en chucruts tales como “por lo tanto”, “en consecuencia” y tantos más que la pluma repele.
Los tres puntos, en cambio, como ha quedado claro en simposio reciente, son caca de la vaca: sono fuori.
–Estamos, grosso modo, en contra de las relaciones de poder: las oraciones subordinadas, subordinadas como están a otras oraciones, suelen ser un espectáculo denigrante para cualquier amante de las libertades públicas. Y, además, complican, pesan, aburren, atontan. Cuando vayan a usarlas, piensenlon dos veces, a ver si encuentran otra solución. Casi siempre las hay.
–Un problema habitual: cómo empiezo esta frase. A veces se complica: uno se cree obligado a alguna introducción, a poner algo antes para ayudarse, una muleta que no sirve para nada: antes de hablar quesería decir unas palabras. Usamos algún tipo de adverbial de tiempo o de consecuencia –entonces, por lo tanto, sin embargo y el larguísimo etcétera– y ésos suelen ser los momentos más pesados de una frase. Hay que cuidar esas transiciones: crecen silvestres, son dañinas, pueden arruinar cualquier jardín. La forma en que uno empieza la frase determina de qué modo se va a leer. Chequeen la frase sin esos conectivos: tantas veces se van a dar cuenta de que no servían ni pa’aca y, sin ellos, al final, la vida sigue igual –o mucho mejor.
Otro principio triste es el académico-forense: uno que te dice ésta es la historia del perro que mordió al futbolista, y después te cuenta la historia del perro que mordió al futbolista. Sí, papá, ya me lo habías dicho. En principio, en los principios, no hay que enunciar lo que se va a hacer sino hacerlo. Y lo mismo en cualquier otro lado.
–La primera cita –y las demás, que todas nos excitan en este amor que persevera. Cuando lo que alguien dice resulta tan maravilloso fascinante estremecedor como para merecer una cita directa –entre comillas si está dentro de un texto, tras guión si va en una entrevista–, la frase del citado o entrevistado debe aparecer con su sintaxis y forma original. No somos la oficina de prensa de los entrevistados, para andar mejorándoles la prosa. Y, sobre todo: la forma en que alguien dice las cosas es tan importante, tan significativa, como las cosas que trata de decir.
Por otro lado: el castellano ofrece unas 100.000 palabras. Se sospecha que un argentino medio sólo módicamente analfabeto usa, en promedio, entre dos y tres mil. O sea: hay muchas, no es necesario decir Crítica cada dos renglones –ni, mucho menos, este diario, esta publicación, este periódico, aggg. Cuando alguien habla en una nota, es bastante probable que se lo haya “dicho a Crítica”: no vale la pena repetirlo como si tuviéramos que convencer a alguien –convencernos– de que algunos nos hablan.
–Pero, más en general, cuando uno relee su nota –quizás la primera, o la segunda, o la tercera vez que relee, porque releer lo propio es una práctica casi tan útil como leer lo ajeno–, encuentra que ha incluido materia innecesaria. Es el momento de eliminar las adiposidades: liposucción de las palabras. La aspiración máxima es que todo lo que haya en el texto sea necesario: descartar lo superfluo, lo que no quiere decir necesariamente ser seco ni austero ni antipático ni malaonda. Sólo preciso, sólo capaz de elegir y dominar las palabras usadas y de contar lo que vale la pena de ser contado.
En esa relectura, ya que estamos, canten: ¿suena bien lo que acaban de escribir? Más allá de los significados, un texto también es un conjunto de sonidos. Leerlo, oírlo, repetirlo, ver qué suena mejor. Buscar frases entonadas. Para lograr un ritmo, un arrullo, es central ir oyendo lo que se escribe y hacer pequeños ajustes que permitan que cada frase fluya. Eliminar esos ruidos que parecen tonterías pero marcan diferencia. Hacer que el texto cante, aunque sea bajito, desfinado, mal, duchado pero cante.
–El mundo está lleno de palabras mal usadas, pero qué bello sería que Crítica no rebosara de ellas. Esperamos que esta lista se expanda con sus amables colaboraciones. De mientras, algunos ejemplos:
Primer tiene femenino. Aunque no lo crean, aunque imaginen que son todas de segunda, las mujeres también pueden ser primeras. Así que no existe la primer vez, existe la primera vez –y así sucesivamente. O sea: el femenino de primer no es primer sino primera.
No es tan fácil esperar por. Se puede esperar por boludo, por quedado, por optimista, por tantas razones, pero en cada uno de esos casos el esperador espera a o simplemente espera. Si espera a una persona espera a; si espera una cosa espera. Pero no por, por favor.
Si no saben si sino se escribe sino o si no, siempre pueden ir y preguntar. Por ahora: si no es sino de destino, si no quiere decir que no tienen que escribir eso sino esto, sino se escribe si no. Y si no, sino. Más claro, agua, vecino.
El castellano rebosa de adverbios de cantidad: mucho, más, menos, poco, bastante, demasiado, muy, mucho, apenas, casi, algo, nada, entre otros. “Fuerte” no es uno de ellos, por más que Clarín parezca creerlo y lo haya convertido en su gran aporte al idioma de los argentinos. Si quieren, usenlo: sepan que estarán mimando a uno de los diarios peor escritos de la lengua.
Cuando alguien dice, dice. No confiesa, revela, asegura, repite, define, declara, subraya, etcétera etcétera. Confesar, revelar, asegurar, repetir, definir, declarar, subrayar etcétera etcétera son acciones muy precisas, distintas entre sí y distintas de decir, y hay que guardar esos verbos para cuando eso es lo que el personaje hace. Cuando no hace nada de eso, cuando dice, dice, y nosotros somos valientes y, sin miedo, decimos que dice –y que al que no le guste tururú y que se anote en aquel torneo de sinonimia, a ver cómo le va.
Y así hasta el infinito, o un poco más acá, que tampoco es tan cerca.


En T.V. se nota más.
No sólo de errores vive la gráfica, su pariente la televisión también hace de las suyas.

sábado, 7 de enero de 2012

Crónicas sedientas

Sin anular


La tarde iluminaba como tantas otras veces las casas tan comúnes y humildes en el barrio de Remedios de Escalada,  al sur del conurbano bonaerense.
Las rejas de los hogares deberían servir para proteger y llenar de misterio e intimidad los actos de las familias. Es sorprendente como esos hierros se levantan tan fríos, inmóviles y caprichosos. Uniformes, comparten una agresividad casi pasiva.
Los momentos sublimes o las desgracias suelen, a veces, ocurrir pocas veces al año, la continuidad de la vida casi sin sobresaltos es como un trofeo que vale la pena apreciar día a día. Pero aquella tarde eso no ocurriría. La merienda se iba a interrumpir y las cosas cotidianas y ordinarias iban a quedar en el recuerdo vagando en el cosmos que luego es vida, luego epílogo y luego polvo o muerte.  Ese día al cerrar la puerta  enrejada parte de su humanidad quedaría fuera de sí. Un dedo arrancado, sangre y la impronta de un dia inolvidable emergía de la nada y se concebía con una fuerza inaudita. Es impensado que una extremidad tan útil quede lejos de sí, acaso contarlo no grafica en lo más mínimo esos ojos renegridos por el dolor y la congoja casi buscando una explicación a lo insólito. Al ver su mano teñida de un rojo tan puro la desesperación no la desvanecía, al contrario, le daba un amargo empuje hacia la realidad que en ese momento parecía pesadilla. ¿La victima? Una robusta mujer que no rondaba aún en las cuatro décadas.
Los vecinos, la gente incrédula que pregunta sin necesidad de respuesta. Cataratas de frases hechas, ojos indecorosos y los pésames que aventuraban un mal desenlace.
Un patrullero de la Comisaría 4ta decoraba la escena que, intempestivamente, caía junto con el ocaso, en la memoria de los allí presentes. Y el olvido, escéptico que abordaba con sus interrogantes, como dudando de la veracidad de lo visto. Pero lo visto fue vivido, lo visto fue real: esa mujer perdió su dedo al cerrar su puerta. Un anillo que otrora le dio felicidad y un sueño amoroso, en esta soleada tarde le proveía nada más que lágrimas, pánico y ardor. La antítesis de su alianza es la desgracia que enmarca esta historia.
Gritos, voces, más vecinos, mis ojos también mezclados en la muchedumbre, todo aquello no fue más que un tizne innecesario. Testigos de la nada.  ¿Cuán fructífera era la presencia de los curiosos? En los minutos que duró la desazón,  la incoherencia y dolor aportaron sólo palabras vacías y consejos endebles. Si bien la parquedad no fue exhibida, los ciudadanos que presenciaron tan trágico momento alentaban una pronta recuperación a la daminificada que ya contaba con su anular pero no en su lugar biológico sino en una especie de trapo frío el cual se iba tornando rojizo.
La encargada de cubrir con paños y  esperanza aquella extremidad ya muerta y pálida fue la madre de la mujer mutilada. Esa mano que íntimamente conocía bien y que rozagante tantas veces la había estrechado, sufría por vez primera un acontecimiento cruel que pavorosa la hacía fruncir todas las articulaciones de su rostro tan parecido al de su hija. Mientras tanto el sol  se negaba a irse y abrazaba con el candor de sus rayos la cuadra, en ese momento más comentada del barrio. El recuerdo de esa jornada es infinito y los escalofríos de la desgracia dejan un tieso cuadro de imágenes que conforman un día triste para esa familia. Un dia normal para el resto.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Red Solidaria


El arte de ayudar




Red Solidaria se creó en el año 1995 por iniciativa de un grupo de amigos del Colegio San Gabriel de la provincia de Buenos Aires. En aquel entonces se fijaron las bases de una organización que soñó con la realidad que hoy atraviesa y que la llevó a convertirse en paradigma de la ayuda voluntaria.


Desde un trasplante de órganos, pasando por diferentes campañas contra el hambre, el frío, la concientización sobre los accidentes viales y hasta la búsqueda de materiales para la construcción de un hospital, o una escuela, conforman la agenda diaria de Red Solidaria.
Sus más de 3000 mil voluntarios, repartidos a lo largo de todo el país, no descansan hasta encontrar las ansiadas soluciones ante cada problemática. Cada llamado que reciben encierra una historia y un problema, cada pedido es, en la mayoría de los casos, un grito desesperado. La urgencia y el escueto tiempo, con el que a veces se cuenta para resolver las complejas demandas, son factores que determinan que ser voluntario implica mucho más que tener ganas de ayudar.
María Inés Capparelli pidió ayuda a Red Solidaria y ahora forma parte de ella. Detrás de su historia se logra comprender esta metamorfosis: "En el año 2000 le diagnosticaron a mi sobrino Marco Antonio que necesitaría un trasplante de corazón, el ya había tenido varias intervenciones en el hospital Garrahan y a los 12 años, su corazón estaba muy deteriorado. Cuando le preguntamos a los médicos, que posibilidades de vida tenia, nos comentaron que en su caso, era de un 3 por ciento. Esa noche, nos juntamos todos los tíos, y le prometimos a Marco llegar hacer lo imposible para que él tuviera mayores garantías.Fue entonces que investigando dimos con un centro especializado de trasplantes de corazón y riñón de niños que queda en Pittsburgh, EEUU.Para ello debíamos reunir U$S 250.000 pero lamentablemente ni vendiendo todo lo que teníamos llegábamos a esa cifra, entonces acudimos a Red Solidaria y le comentamos a Juan Carr (uno de sus fundadores) el caso de Marco y dijo que nos acompañaría en la campaña”.
La campaña que involucró al sobrino de Capparelli duró casi un año,  y si bien no lograron  recaudar todo el dinero requerido,  el aporte de Red Solidaria fue fundamental para que el niño viajara. “La historia tuvo un final feliz, no necesitó trasplante, le hicieron una cirugía correctiva que en Argentina aun no se hace, denominada Ross Kono. En agradecimiento por tanta contención, acepté la invitación que Juan Carr me propuso de formar parte del voluntariado y colaborar con los pedidos de zona sur", profundizó Capparelli.


El fundador. Juan Carr es la cara visible y artífice de la prestigiosa organización
La simbiosis que propuso Carr en el caso de Marco, no deja de ser un fiel ejemplo de la ideología de Red Solidaria. Fomentar la ayuda, conectar soluciones, trasmitir valores y ser recíprocos a la hora de colaborarson algunos de los pilares de esta organización que en 2002 fue galardonada por la Organización de la Naciones Unidas (ONU) y elegida entre más de 650 organizaciones de 150 países por el aporte realizado para con la sociedad.
En un país cuyos niveles de pobreza e indigencia alcanzan a más de 3.300.000 millones de ciudadanos, según informaron fuentes del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC),  que la cantidad emergente de voluntarios sea constante es un dato más que alentador. Se estima que el próximo año Red Solidaria ampliará sus “redes” también a Jujuy, Santa Cruz y Formosa.
Sin embargo, ni el estado ni ninguna otra organización ayuda económicamente a Red Solidaria, pero lejos esto está de ser un problema. "En Red Solidaria no se reciben aportes del estado ni de ninguna empresa u organismo, pero ésta es la llama que mantiene viva a la Red,  la filosofía acá es que nada se guarda o recauda sólo somos ése nexo entre un recurso y una necesidad. La total transparencia y saber que nadie percibe un solo centavo por ser voluntario en Red Solidaria, es lo que hace que permanezca en el tiempo y que el éxito de cada acción, siempre esté garantizado, porque las campañas no son para beneficio propio, sino para un otro que está sufriendo, que está necesitando una respuesta de nosotros", puntualizó Capparelli, ahora voluntaria de la sede de Red Solidaria en zona sur.
La cultura de la ayuda es uno de los lemas claves de Red Solidaria. Pero para que la solidaridad resulte eficaz y comprometida es necesario ahondaren este punto todo lo posible. Es así que surge la Cátedra de la Cultura Solidaria. Desde 1999 diferentes docentes experimentados en la temática de ayudar les dan orientación a aquellos ciudadanos interesados en colaborar. Los cursos son gratuitos y se dictan en Capital Federal y en La Plata,  los mismos abarcan diferentes temáticas en materia de solidaridad: donación de órganos, pobreza o desnutrición son algunos de los temas en los cuales se trabaja.

El alma máter de las Cátedras es la profundización sobre las necesidades del otro y educar a los voluntarios con el fin de que se mantenga las ganas de ayudar. La respuesta es más que auspiciosa. En octubre de 2010 en las clases hubo más de 300 inscriptos quienes, cada lunes, demostraron sus ganas por aprender y concientizarse para ayudar al prójimo
Otro de los pilares que representan a Red Solidaria es el apoyo que se le brinda a otras organizaciones de iguales fines benéficos, como es el caso de la futura ONG, “Donemos Vida”.  Adrián Lombardi, colaborador de dicho organismo explicó cómo Red Solidaria brindó su aporte: “En enero 2010 le diagnosticaron a Florencia Staffieri, leucemia aguda. Los médicos informaron que se requería un trasplante de CPH, conocido popularmente como trasplante de médula ósea. En un primer momento, se analizó la sangre de los padres, hermanos y primos pero ninguno resultaba compatible; tampoco se encontraron donantes no emparentados compatibles. Entonces fue idea de Eloísa (cuñada de Florencia), comenzar una campaña de información acerca de la donación de medula, tema poco difundido.El vínculo con Red Solidaria se establece a partir del contacto de una voluntaria nuestra con los Sres. Juan Carr y Manuel Lozano.”
Gracias al aporte de Red Solidaria para la difusión de la campaña “Doná Médula Ósea”, cientos de ciudadanos se convirtieron en potenciales donantes: En lo que va del año se anotaron para posibles trasplantes 290 personas y desde la génesis de Donemos Vida, en septiembre de 2010, son 805 las personas se transformaron en futuros donantes. Sin dudas, un ejemplo más de que Red Solidaria construyó en el escenario del voluntariado una hegemonía tan positiva como necesaria para la sociedad.


Expansión.  En los últimos años Red Solidaria logró llevar el  mensaje de solidaridad a diferentes puntos del país. 












miércoles, 7 de diciembre de 2011

Vincent Van Gogh


La tonalidad eterna
        Vincent Van Gogh tuvo su primer contacto con el mundo del arte en plena adolescencia, en ese entonces  se desempeñaba como aprendiz en la compañía Boussod & Valadon, firma que se encargaba del comercio de cuadros, lo que le permitió afincarse por un tiempo en Londres y París y ahondar en lo que luego se convertiría en la pasión de su vida: la pintura; pero su inquieta forma de ver el mundo no eran compatibles con las tradiciones laborales y poco tiempo después  fue despedido.
   Durante ese periodo de inestabilidad y transición trabajó en una librería en la ciudad de Dordretch, Holanda, e intentó, sin éxito, incursionar en una carrera religiosa, emulando a su padre quien supo ser pastor protestante, incluso en Bélgica alcanzó a ejercer labores evangelizadoras para los mineros de precarias condiciones pero al no lograr obtener el rédito económico deseado tuvo que abandonar esa actividad. Estos constantes reveses llevaron al artista holandés a retornar a su hogar paterno.  
       Los continuos cambios y tropiezos que Van Gogh experimentó, no hicieron más que crear una firme convicción dentro suyo: dedicarse a la pintura.
Sus mentores fueron pocos pero influyentes, Jean François Millet, un artista afincado en las zonas rurales cuya afinidad por la vida campestre se representaba en sus trabajos, y Anton Mauve, pintor casado con una prima suya que ejerció el rol de profesor de arte, el único que tuvo Van Gogh a lo largo de su carrera.
Autorretrato. Óleo creado en 1889,  permite acercarse a lo imposible: la mirada del artista
Los dibujos que iba creando fueron sustentados por el dinero de sus más íntimos. El por entonces joven Van Gogh, soñaba con lograr captar lo que su mirada del mundo y todo lo que lo componen en éste contenían. Sin embargo, no se consideraba tan bueno pero si entusiasta y esperanzado en un progreso. "Yo quiero llegar a un punto en que se diga de mi obra: este hombre siente profundamente y este hombre siente delicadamente. A pesar de mi reconocida torpeza". Solía expresar.
La búsqueda de ese color, la tonalidad pérdida o el anhelo por captar la expresión de la gente y los paisajes más diversos, integraban su universo existencial. "Hay en los colores muchas cosas ocultas de armonía y de contraste que colaboran solas y de las cuales no se puede sacar partido sin esto". Afirmaba, al intentar explicar la agudeza de su arte.
Van Gogh era analítico consigo mismo pero también con sus pares. " ¿Por qué los pintores no se tienden la mano para trabajar juntos, como soldados en la misma fila? ¿Por qué las ramas del arte que son las menos costosas, están destinadas a tal menosprecio?". Cuestionaba.
Su hermano Théo, cuatro años menor que él, fue su sostén moral y financiero, a menudo lo ayudaba con dinero y juntos reflexionaban sobre el arte y sus movimientos, el divisionismo, el barroquismo y el impresionismo, conformaban sus tópicos recurrentes.
Los hermanos nacidos en Zundert, Holanda, llegaron a convivir juntos en Paris, pero el carácter irreverente de Van Gogh y su tendencia poco social provocaron una traumática convivencia.
Sin embargo, nunca dejaron ese apego fraternal; es así que en 1872 se da entre ellos a un inicio de una serie de cartas que afirman esta unión, algo que duraría hasta la tempestiva muerte del pintor ocurrida 1890, producto de un disparo provocado por él mismo en su pecho. Su hermano Théo, incondicional hasta en la adversidad, lo acompañó en sus últimos momentos; seis meses después, imitaría también el final de su hermano.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Ringo has come

Una gran estrella que luego daría luces, y sombras multicolores estaba fija en el corazón del escenario. Ese recinto, minutos después, sería pisado por Richard Starkey, conocido y disfrutado mundialmente como Ringo Starr. Baterista de The Beatles.
Parecería que el empeño del público argentino es acrecentar su ego con la visita de músicos extranjeros. Vienen de lejos, hablan inglés y se impresionan felizmente de los cantos, los empujones (pogo) y de la borrachera de felicidad que la audiencia argentina despliega.
Media hora antes de salir a tocar, el público enrojecía las manos "apurando" las cosas. En vano pero lo hacían. Lo hicieron una y otra vez hasta que los minutos por fin se consumieron.
Como un relámpago que sorprende aun en lo previsible de la tormenta, se escucharon pisadas, gritos, ecos de músicos. Era la banda, la All Starr band que acompaña al Beatle en sus periplos musicales. Sonó "It don´t come easy" y la gente extasiada quiso abrazar en un movimiento imaginario al escenario porteño, pero Ringo no estaba aún allí. Se pudo divisar en el frenesí inicial a los artistas que acompañaron a Starr en la histórica noche: Rick Derringer en guitarra, Richard Page en bajo, Wally Palmar en guitarra y armónica , Edgar Winter en saxo, teclados y sintetizador, Gary Wright  teclados, Gregg Bissonette en batería y Mark Rivera en saxo y percusión. Al finalizar la intro de la primera canción,  Ringo apareció levantando sus brazos con los dedos en "v" y su fresca voz fue como un flechazo de candor para el público.
El "olé, olé olé, Ringoo, Ringoo" se repitió hasta el hartazgo y sin mediar muchos segundos entre su primera interpretación y la segunda, Starr se lanzó con "Honey Don´t", un rock de escasos minutos pero efectivo. Alguien le tiró una remera de Argentina,  y devolvió gentilezas mostrándola al público con una sonrisa que lo acompañó en toda la velada.
Vestido de negro y lejos de aparentar 71 años, el ex Beatle fue en busca de su otra mitad: la batería. Toco con pasión un puñado de canciones de sus compañeros: "Choose Love", "Hang on sloopy", "Free ride", interpetada por Winter y "Talking in your sleep" cantada por  Wally Palmar fueron las elegidas.
Luego llegó el momento de cantar "para todas las mujeres" I wanna be your man", una canción made in Lennon/McCartney que aparece en el segundo disco de The Rolling Stones. Con Dream Weaver, Gary Wright pudo recordar a George Harrison y una ovación sentida se sintió en todo el Luna Park.
The other side of Liverpool, fue la única canción de su último disco Y Not, pegada a esta le siguió Yellow Submarine y un aura amarilla invadió al estadio porteño. El coro del épico tema penetró en los corazones de la gente, ya en ese momento extasiada de tanto Beatle.
Boys, Photograph, compuesta junto con Geroge Harrison y Act naturally, un cover de Buck Owens, se sumaron a la psidodelia nocturna. El oriundo de Liverpool devolvía sonrisas, movimientos, agite de sus dedos en "v" y hasta palabras en español al finalizar sus canciones. Se desplazó fielmente por cada centímetro del escenario y agredecía por tanto amor, tanta pasión atemporal.
Cuando "With a little help from my friends" se escuchó, Starr supo que la conquista del público argentino era asunto consumado. Aquel tema que integró el disco Sgt. Pepper coronó de forma exquisita su travesía por Argentina. Pero faltaba más,  "Give Peace a chance", una canción salida desde el vientre de Lennon que promueve la paz en un coro incansable.
 Ringo disfrutó de la paz y cantó la canción de su amigo John, era la culminación de la noche de un artista que no deja de hablar de paz, que atravesó los años y fue parte de un tiempo hermoso. El tiempo que lo transformó de Richard  a Ringo.
La enorme estrella que adornaba el centro del escenario se desinflaba y la gente daba vueltas mirándose incrédula, cada una de las almas allí reunidas tenían un pequeño gran tesoro dentro: Habían visto a un Beatle.


martes, 25 de octubre de 2011


La gráfica y el humor


Desde El Mosquito hasta Humor, pasando por Don Quijote, Caras y Caretas hasta Cascabel y Tia Vicenta, la gráfica y el humor político estuvieron  presentes a lo largo de la historia argentina.Cada gobierno lo vivió, cada politico lo sufrió. Ridiculizaciones, caricaturas ofensivas y denuncias en viñetas, estuvieron a la orden del día. Representaron a un país, que a lo largo de sus crisis, se rio siempre de si mismo. Risas y miserias, formas de enardecer al presidente de turno.

La revista El Mosquito, cuyo editores eran Meyer y Cia.  irrumpió en la escena nacional el 24 de mayo de 1863 cuando, independencia  y constitución eran palabras recién paridas. Serían tres las décadas de humor y lenguaje morzad.La sátira dominical con sus pocas páginas, contribuyó a que comenzara un periodo distinto en cuanto a estilo periodístico: el de la crítica a través de caricaturas. La llegada casi de casualidad de un jóven  agricultor de apellido Stein, quien no tuvo suerte en su profesión y a cambio de un poco de dinero comenzó a enseñar dibujo  lo que derivó en el contacto a Luciano Choquet, quien sería luego el encargado de dirigir la revista; le dio a El Mosquito una impronta imborrable y lo situó en uno de los ìconos de la gráfica nacional. El trazo de Stalin fue testigo de entre otros hechos históricos, de La Guerra del Paraguay, La Campaña del Desierto o el brote de fiebre amarilla. Todo fue dibujado, la vida política argentina y sus hombres no pudieron ausentarse de las páginas de la revista dominical.

   Portada de la revista "El Mosquito". Sus osados
dibujos marcaron un antes y un después en el humor gráfico argentino.
Otras de las publicaciones de igual carácter mordaz e ingenioso fue Don Quijote, creada hacia el año 1884. El periodista español, Eduardo Sojo tuvo una idea tan arriesgada como necesaria: criticar a través de caricaturas, firmando siempre bajo el seudónimo de Demócrito, las falencias del gobierno de turno. En ese entonces el presidente Miguel Juarez Celman era su sombra y solía advertirle sobre las consecuencias de la sátira que la revista contenía. Pero es sabido que es tarea difícil callar a un periodista,  y Soho a menudo dibujaba a aquellos que buscaban silenciar a su revista pero sin que esto esté totalmente declarado, es así que dibujaba  burros, búhos y cualquier tipo de animales que tácitamente representaban al opresor de turno.
Don Quijote se dejó de editar a comienzos del siglo pasado pero esto no significó el fin de la historieta política ya que muchos periodistas que la integraron formaron parte de Caras y Caretas, otra de las históricas publicaciones  periodísticas. Entre sus páginas se podían hallar relatos sobre diversos temas y dibujos que apuntaban a un público masivo. La propaganda fue importante y esto trajo consigo un avance en lo técnico ya que gracias al aporte de los anunciantes, la revista pudo mantener sus insumos y adquirir cromos y fotograbados. Su primer director fue  el entrerriano José S. Alvarez alias Fray Mocho, y se intentó seguir una linea periodística al servicio del ciudadano y atestiguando cada detalle de la vida sociopolítica de entonces; en las cuales la inmigración y el desarrollo de la argentina moderna eran los temas de cabecera.  La revista, que en 1912 llegó a una tirada de 111 mil ejemplares, tenía dos portadas, una a color y otra en blanco y negro y lo que resulta curioso es que al momento de ser lanzada el precio fue de 0,25 centavos pero trece números después cada ejemplar pasó a costar 0,20 centavos, algo que se mantuvo hasta 1939. Además de historietas también había espacio para las noticias internacionales y culturales. Los dibujantes eran los españoles Manuel Mayol y José María Cao quienes le daban un caracter ilustrativo de alto nivel profesional. Esto se repetía también en las publicidades que invadían las 24 páginas de la revista y contaba con ingeniosas publicidades.
Ejemplar de Don Quijote. Su estilo reflejó la escena política de la  época.

Cascabel, creada en 1941 por el publicista Jorge Piacentini logró captar en viñetas los acontecimientos de la época. La Década Infame, el golpe de estado de 1943, el peronismo y la Segunda Guerra Mundial fueron algunos de los hechos que se reflejaron en viñetas, ya en esa época s enotó una mejor técnica gráfica. La revista, de dibujos satíricos y aguerridos, contenía 40 páginas, tapas a color y un chiste en la portada y en la contratapa. Había también espacio para mensajes editoriales, allí  se expedían cualquier tipo de críticas al gobierno. No se ahorraban adjetivos, los golpes de estado eran moneda corriente.
Con el advenimiento del Peronismo y la instauración a los trabajadores  de prensa del Estatuto del Periodista Profesional, el estado fue interviniendo poco a poco en la actividad lo que obligó a los sectores opositores al peronismo a sentir el rigor de no formar parte del régimen, quien a su vez impulsó las revistas oficialistas P.B.T y Pica Pica.
Polémicos dibujos. Cascabel tuvo su auge en medio de la Segunda Guerra Mundial y el peronismo.
Elementos infaltables entre sus páginas.

Sin embargo, desde Cacabel se siguió con la política anti peronista y era común visualziar en sus páginas caricaturas del quien fuera tres veces presidente, ridiculizado y asociado con las políticas nazi-fascistas. Para la revista, Perón era sinónimo de brutalidad, populismo e ignorancia. La aparición de Rico Tipo provocó una merma en venta de la revista Cascabel. Esto provocó redoblar la apuesta de la revista, quien en esa época intentó ser mas política y ácida que nunca. Tiempo después  la llama alguna vez poderosa se fue extinguiendo de a poco. Ni los anti peronista lograron conservarla.

En 1957, Landrú, seudónimo de Juan Carlos Colombres, presentó en sociedad Tía Vicenta. De diseño novedoso y un rápido éxito comercial. Los chistes que emergían de sus páginas mezclaban el humor ingenuo , casi infantil; con la continuación de la crítica al régimen peronista. La época, signada por  cambios profundos tales como la modernización del periodismo, el surgimiento de la televisión y la moda, proponía una exquisita cantera de temas a desarrolar en sus viñetas, ya a esa altura clásicas e imprescindibles.
Cada gobierno tuvo su reflejo en Cascabel, el quien fuera presidente Aramburu, su sucesor Frondizi o el general Onganía fueron inmortalizados sin contratiempos.  Para Landrú esto era algo natural, todo lo acontecido en el país debía ser transformado en dibujos. Pero su permanencia a través del tiempo y su inclinación al establishment tuvo una repercusión importante. En 1959, Frondizi decretó el Estado de Sitio y la policia detuvo a manifestantes, entre ellos un periodista de Tía Vicenta. Landrú lejos de tomar partido por la situación se desentendió, lo que provocó la reacción adversa de sus colaboradores quienes vieron en este episodio un claro ejemplo de clientelismo político.
Tía Vicenta.
El humor irónico y político en sus viñetas fue base fundamental de su éxito.

Mas allá de cualquier disputa sus páginas fueron trazadas bajo el pulso de importantes dibujantes como Sábat, Vilar, Copi, Gila, Conrado Nalé Roxlo, Siulnas, Gius, Brascó, Quino y hasta María Elena Walsh.
Cansado de ser ridiculizado por una morsa de enormes bigotes, el por entonces presidente de facto Onganía decidió darle fin a la revista y clausurarla.

miércoles, 5 de octubre de 2011

The Big Picture


Cuando Alan Taylor, programador web y blogger, comenzó a formar parte del diario digital  Boston Globe, en algún punto supo que había algo más detrás de ese labor un poco escueto para su inquieta visión. Es así que logró hacerse cargo de una idea que resultó tan tradicional como efectiva. Creó un sitio web fotográfico dedicado a exhibir las imágenes de los hechos más relevantes del mundo. Las fotos publicadas en alta resolución y gran tamaño, algo inédito para una página web, poco a poco lograron atraer cientos de miradas, que luego mutaron en millones.  El sitio fue lanzado el 1 de junio de 2008 y en sus primeros veinte días de existencia alcanzó alrededor de 1,5 millones de visitas. En ese momento, el sitio Boston.com recibió un inesperado golpe de suerte gracias a la creación de este sitio fotográfico ideado por Taylor, quien en el pasado había creado proyectos como Amazon Light y MegaPenny Proyect, esto sin dudas, ayudó a reflotar a un diario que hasta ese entonces navegaba sin rumbo fijo.
Las fotografías subidas al sitio web son de gran impacto, no sólo por la calidad y resolución sino por que representan historias a veces desconocidas para el ojo popular, todo el mundo es retratado y todos los hechos por más minúsculos que parezcan toman una importante notoriedad a través del blog de Taylor, quien se encarga de seleccionar las fotografías tomadas por profesionales de todo el mundo.
Inundaciones, celebraciones religiosas, guerras, catástrofes naturales y retratos de personajes de cada rincón del planeta forman parte del blog que le dio en alta calidad un espacio a la fotografía, hasta ese entonces poco correspondido. 
Cada imagen conlleva un especie de epígrafe por demás descriptivo, también es posible seleccionar por continente, tema y fecha las distintas imanes del sitio web. Hay secciones como: "The picture of the day" ( La foto del día), "Global Protests (Protestas mundiales) y "Too much of a basic human need" (Demasiado para la necesidad humana).
Según Taylor a nadie se le había ocurrido crear un sitio de estas características aún cuando el mismo es muy imitable, sin embargo, su ambición es que este proyecto inspire nuevas corrientes. Sin dudas,los cientos decomentarios que reciben los trabajos mostrados dejan entrever que esta aceptación transforma el deseo de Taylor en realidad.



Fotografías pertenecientes al sitio http://www.boston.com/bigpicture




Recuerdo. Un simpatizante rememora mediante símbolos peronistas al ex presidente Néstor Kirchner durante su sepelio.
















Estados Unidos. El 27 de abril de este año, una escala de tornados acontecidos en seis estados del sur de los Estados Unidos dejó un saldo de mas de 200 victimas.















Chile. Protestas y represión por reformas educativas



Backstage. Preparativos antes de la collección Vena Cava Fall 2010, celebrada en New York











viernes, 23 de septiembre de 2011

Mi nombre es Jorgelina

ENTREVISTA EXCLUSIVA

Mi nombre es Jorgelina

Hija de padres desaparecidos, Jorgelina Paula Molina Planas, fue conociendo sus orígenes a medida que crecía.   Artista de vocación, volcó sus dudas e inquietudes identitarias en pinturas y collages que desembocaron en un cambio radical que consistió en la modificación de su nombre adoptivo en 2010. Luchadora en todas las etapas de su vida, buscó respuestas hasta en la religión. Logró, luego de un largo camino, armar el rompecabezas interior, y así reencontrarse consigo misma, con Jorgelina.






-¿Quiénes fueron tus padres?

-Mis padres fueron militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). A mi padre biológico, José María Molina, lo fusilaron en 1974 en la masacre de Capilla del Rosario, en Catamarca y a mi madre, Cristina Planas, se la llevaron, cinco militares de un departamento que alquilábamos en Lanús. Yo tenía tres años y estaba con ella en ese momento.

-¿Qué sucedió con vos luego de que se llevaron a tu madre ?
-Estuve en el hogar  "Leopoldo Pereyra" de Lomas de Zamora. Luego la jueza Delia Pons decidió darme en adopción sin buscar a mis familiares biológicos. Es así que me adopta una familia quienes me cambian el nombre y paso a llamarme Carolina María Sala. Durante 35 años me llamé de esa manera.


Lo que se lleva en la sangre. Las tarjetas con motivos
bíblicos, aunque parecidas, fueron creadas por diferentes personas, madre e hija.  Al momento de confeccionarlas, la artista nacida en 1973, desconocía que estaba realizando un trabajo similar al  realizado por su madre años atrás. Ambas coinciden en el trazo y en la utilización del mismo material.







-¿Por qué te adoptó esa familia?
-Mis padres adoptivos no podían tener hijos, mi madre tuvo muchos embarazos los cuales no llegaban a completarse, un día ella quedó embarazada y la beba murió en pleno parto. Para tapar esta situación decidieron adoptar sin darse cuenta el vacío que intentaban llenar. Eso no es adoptar, creo que a ambos les faltaba contención psicológica. 


-¿El amor de tus padres adoptivos fue correspondido?

-Me cambiaron el nombre a los cuatro años, es impensado hacerle eso a un niño. Soy madre y mi hija tiene una personalidad muy fuerte. Incluso siendo niña ya es consciente de quien es, como se llama y  como está constituida su familia. 

-¿Que ideología te inculcaron sobre la familia?
-A mi me inculcaron que mi historia empezaba con ellos, sin nada antes, todo lo que pasó antes, según ellos, era malo. 

-¿Le preguntabas a tus padres adoptivos por tu familia biológica?
-No, por miedo y también por que sentía que les estaba debiendo un favor. Iba a un buen colegio, ellos me daban todo lo material que necesitaba. Basándome en eso sentía que ellos eran los salvadores de mi historia. Esto de alguna manera provoca una situación de esclavitud, uno vive pendiente de agradar, de agradecer.


      Documentación. Pruebas que revelan la identidad de Jorgelina Paula Molina Planas. Su lugar de nacimiento fue Rosario, Santa Fe, pero al ser adoptaba esto se modificó por la localidad bonaerense de Lanús. Jorgelina llevaba el apellido materno dado que su padre se encontraba clandestino. 




-¿Nunca te rebelaste?
-Las veces que lo hice me fue mal, ellos intentaban apagarme, en el fondo era una manera de no reconocerme en mi esencia. Cada vez que yo intentaba rebelarme, mi mamá adoptiva se enojaba y no me mostraba afecto, ante esto era yo la que iba y pedía perdón. Vivía justificando mi existencia, tenía que amoldarme a lo que ellos querían que sea, no podía ser Jorgelina sino Carolina. Nunca se me permitía una rebeldía, debido a estas constantes crisis un día decidí  irme a un convento.

-¿Cómo fue la experiencia de ingresar a un convento?
 El convento fue un punto intermedio para decidir quien era yo, fue una manera elegante de apartarme de mi familia adoptiva, necesitaba un punto medio y como convicción creía que ése era mi lugar, el cual me permitía  ayudar a la gente y conocer un mundo, hasta ese entonces, desconocido por mí. Un mundo de necesidades y de gente carenciada.  Conocí a muchas  monjas que al conocer mi historia me alentaron a armar el rompecabezas de mi vida. Allí conocí a mi hermano biológico Damián, lo llamé en el 96´ y nos encontramos en un barrio muy pobre en Barrio Nuevo, Merlo, Moreno, provincia de Buenos Aires.  En ese lugar era feliz ayudando a la gente necesitada. Fue una experiencia que me enriqueció, ahí me cayó "el balde de agua fría" sobre los años en los cuales estuve encerrada viviendo otra realidad. 

-¿Cuándo lograste formarte moralmente y despegarte de tu familia adoptiva?
-Cuando compartí un día entero con Damián me di cuenta que ésa era mi familia, mi origen y que yo me había criado en un entorno artificial, ajeno a mí. Cuando encontré a mis familiares biológicos, quienes me  supieron contener, decidí separarme de lo otro, ahí también llegué a la conclusión de que  yo quería formar una familia y no ser monja.


-¿Que pasó entonces con tu familia adoptiva ?
-La distancia por ese entonces era cada vez mayor, si no los llamaba ellos no me llamaban. Despegarme de ellos fue un corte muy importante y clave.

-¿Tú familia adoptiva te quiso mas de lo que te controló o al revés?
-Fue un amor posesivo, no fue un amor gratuito. Exigirle a alguien una cantidad de pautas para que te quieran es un amor posesivo.


-¿Cómo fue el proceso de cambiarte de nombre?
-El año pasado mientras me encontraba trabajando en un proyecto artístico (Familias Q´Heridas) dibujé una foto de mi mamá dándome la mano de bebita y me di cuenta que eso no lo podía firmar con Carolina Sala. Ése fue un momento crucial  en mi vida, me di cuenta que yo era Jorgelina,  el nombre que mis padres adoptivos me habían puesto era una cáscara que ya no me decía nada. Cuando lo decidí fue muy fuerte. La identidad tiene que ver con todo lo que vos traes de historia, lo positivo y lo negativo. La suma de ideas, pensamientos, vivencias, sentimientos y afectos.


-¿Por qué lo decidiste recién al año pasado?
-Fue un proceso larguísimo, sentí que durante muchos años se trató de una búsqueda a través del arte, gracias a los dibujos, el collage y la pintura fui armando un rompecabezas sobre mi  identidad.

-¿Que reacciones encontraste en la gente con el cambio de nombre?
-Las diferentes reacciones me sorprendieron gratamente, tenía miedo que me rechazaran, pero resultó todo muy positivo. Al contar mi historia mucha gente se sintió identificada, abrí un canal de diálogo que me sorprendió y también obtuve comprensión desde lo humano.


-¿Qué connotaciones legales puede provocar este cambio de nombre?
-Una abogada de la fundación Abuelas de Plaza de Mayo se hará cargo  de la nulidad de la adopción, el juez que intervenga en la causa tiene que reconocer que esa adopción legal tuvo un paso previo ilegal. Al adoptarme me conservaron la fecha de nacimiento pero no así el lugar donde nací. Incluso la jueza (Pons) debió haber buscado a mi familia de origen en lugar de ubicarme con una familia sustituta.
Legalmente la adopción debe anularse, recién ahí voy a poder hacer el juicio de filiación. Consiste en poder también llevar el apellido paterno ya que él al estar clandestino no pudo en su momento darme su apellido. Sin embargo, una escribana en Rosario me comentó que días previos a que sea fusilado en Catamarca  él había iniciado un pedido para darme su apellido. Debido a esto debo realizar el trámite correspondiente, el cual incluye una exhumación de los restos de mi padre.  Sin dudas, es un largo camino. 

-¿Como ideaste la muestra Familia Q´ Heridas?
 -Cuento mi historia como Jorgelina, convoqué a otras artistas, todas hijas de desaparecidos. La idea del proyecto más allá del orden artístico es invitar  a la gente a la reflexión sobre un tema que nos une como sociedad, el referido a la identidad. Hacer repensar a la gente lo importante que es reconocerse. Por eso quise organizar la muestra en un lugar abierto al público. En un espacio donde todo el mundo pueda asistir.


Familias Q´Heridas. Ideada en 2010 por Jorgelina, la muestra reunió también a Angela Urondo, Ana Adjiman, María Guiffa y Victoria Grigera, todas artistas hijas de desaparecidos. La exhibición incluyó collages, pinturas y objetos que representaban la búsqueda de la verdad y la identidad.


-¿Que significó el altercado en la muestra, en el cual jóvenes sabotearon parte del  material artístico?
-Por suerte, no hubo daño de obra, sí me pareció que fue un llamado de atención, me chocó ver todo tirado, eso habla de un mecanismo ya usado por los aparatos de aquella época. 
En el Centro Cultural Recoleta (CCR) nos dijeron que fue la primera vez que había pasado algo así en una muestra de DDHH; el primer piso es un lugar totalmente solitario, no había nadie que cuidara la muestra. El CCR debió haber tomado los recaudos necesarios para que esto no ocurra.

-¿Quién es Jorgelina y quién es Carolina?
Jorgelina es lo auténtico, lo que tanto tiempo quise ser y no pude, es  la persona libre que puede tomar decisiones, que puede elegir ser feliz.
Carolina en cambio, es ahora una máscara que se cayó y que no tiene autoridad moral, ese nombre me queda chico, pero antes había ocupado un lugar importante ya que me daba seguridad, en el fondo me protegía de un mundo de dudas que tenía.
Mi lucha interna era: ¿Qué lugar le daba a Jorgelina y cuál a Carolina? es curioso porque Carolina ocupó más de 30 años de mi vida. Sin embargo, siempre supe que era Jorgelina. 


Militancia, los 70´y compromiso ciudadano

-¿A que se debe el compromiso que los jóvenes militantes demostraron durante la última dictadura?
-Los que estaban comprometidos con la militancia creían que esa era la mejor manera para que las cosas cambiasen pero tuvieron sus errores. El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) no tuvo un final bueno, pero eran dueños de una firme convicción de que esa era la manera, se equivocaron, es cierto, pero soñaban, a pesar de todo, con cambiar las cosas e iniciar un mundo mejor.
Anhelaban una revolución que sea capaz de arrancar de raíz todos los años de imperialismo. No tuvieron en cuenta que inevitablemente el ser humano comete errores. Esto lo digo por el hecho de levantarse en armas. Fue un gran error, quisieron representar al pueblo pero lo que el pueblo quiere es trabajo, progresar a través de esto, la gente deseaba salir adelante pero no a través de la violencia. 


-Luego de más de treinta años transcurridos. ¿Creés que hay un resurgimiento de la militancia? ¿Se aprendió algo?
-Sí, hubo un avance enorme, la juventud de hoy dispone de un compromiso mayor, el hecho de jugarse con sus ideas es ahora algo factible, pero falta mucho diálogo.Un punto en el que hay que crecer incluye el diálogo, el reconocer nuestros errores, de derecha y de izquierda. Hay muchos extremismos y hace falta reflexionar sobre las cosas, no es todo tan malo ni tan excelente. En Argentina todavía no se sanaron todas las heridas.Tenemos una porción de verdad que hasta que no la compartamos con el resto no vamos a salir adelante.

¿Cuales son esos errores de izquierda?
-Hubo una rebeldía por parte de algunas organizaciones de izquierda que no eran escuchados dado que la autoridad estaba cerrada a sus reclamos. Cuando te sentís respetado y escuchado la violencia baja; de otro modo, ésta prevalece. El grave delito fue que no se recurrió a la ley, pero no para detener, torturar, matar a familias, sino para apacigüar las cosas.
Los militares sostuvieron históricamente que los guerrilleros mataban, en menor medida, a ciudadanos inocentes, pero yo nunca vi a un hijo de un militar que sea secuestrado por un guerrillero y que éste sea criado y educado como tal. Tampoco hubo mujeres de militares embarazadas que hayan sido secuestradas y torturadas.

Beba buscada. Recortes de la época informan sobre la desaparición de Jorgelina Planas, cuya fotografía recorrió el mundo. Ya en aquel tiempo, organismos de DDHH, iniciaron campañas para localizar a cientos de niños que, al igual que Jorgelina,  se les desconocía el paradero.


¿La justicia se tomó su tiempo para juzgar a los genocidas?
-Si bastante, todos los que somos hijos de desaparecidos tenemos mas de 35 años, tuvieron que pasar todos estos años para que los que fuimos víctimas tomáramos conciencia de lo que pasamos, y todas las consecuencias que esto trajo a nuestras vidas. Muchos de los que estuvieron alrededor nuestro no hablaban del tema. El asunto estuvo dormido por muchos años por una cuestión de autoprotección. Cuando sufriste cosas tan graves, o te haces cargo de lo que te pasó, o comenzás a vivir como en una nube y así evadís el problema. Eso fue lo que nos pasó. Luego del mundial 78´ pensábamos que acá no había pasado nada. Jamás nos habíamos sentado a charlar sobre lo que nos sucedió. No hubo intención de cerrar las heridas. 
El día que nos sentemos todos a reconocer los errores, y que los militares involucrados tengan algo de autocrítica, los juicios van a ser cosas más naturales. 

A nivel histórico 30 años no es mucho...
-Todavía falta, nuestros hijos van a ver un cambio mayor, aún les podemos transmitir a ellos valores para  que esto no se repita. Está en ellos producir cambios para que las heridas tengan otros frutos, pero no desde la bronca o  el rencor. Tenemos que reconstruir el país desde una verdad auténtica.

¿Es muy descabellado pensar que puede volver a pasar?
-Si hoy como ciudadanos no nos comprometemos con lo que nos toca, puede volver a pasar. Siempre está el juego de poderes, hay mecanismos para que la gente se distraiga, no piense y no vote. Cuanto mas compromiso por la democracia haya, será más difícil que esto suceda. 


¿Entonces algo se evolucionó?
-Hay un cambio en la gente y en los jóvenes. Existen cosas que se aprendieron de los 70´, la idea es sacar lo positivo de aquellos años. Crecer es esto, buscar aquellas experiencias que te ayudaron y tener en cuenta las que no. Tenemos que aprender de los errores y ser concientes que cuando votamos, nos tenemos que hacer cargo. Los cambios  a nivel de sociedad se logran con la fuerza de la gente. Es necesario participar como ciudadanos, dialogar, tener voz y voto.








jueves, 8 de septiembre de 2011

Canalla ante todo


Roberto Fontanarrosa

Desertó la secundaria luego de repetir tercer año. Esto no fue algo frustrante que incidiera en sus pasiones: el fútbol, hincha fanático de Rosario Central, y la historieta, entre sus preferidas estaban Misterix, de Vito Nervio, y  Hora Cero, de Héctor Oesterheld. En sus primeros años copiaba historietas que lo divertían, las de aventura eran su debilidad.
A comienzos de los setenta intentó, sin suerte, radicarse en Buenos Aires con el objetivo de poder trabajar en la sección historietas de la editorial Columbia, pero la idea no prosperó y tuvo que regresar a su Rosario natal.
Poco tiempo después las cosas cambiaron. En 1972 mientras publicaba chistes en la revista cordobesa Hortencia, de casualidad, y sin proponérselo creó una parodia del personaje de Clint Eastwood  "Harry el sucio", cuyo resultado fue Boogie el aceitoso, uno de los dos personajes que lo acompañarían a lo largo de toda su carrera, "un tipo nefasto que le pegaba a las mujeres", solía así describirlo el mismo Fontanarrosa. Junto con esa creación se suscitaron otras pero la más relevante fue la creación de Inodoro Pereyra, un gaucho criollo que con un lenguaje coloquial y urbano transitaba por innumerables aventuras junto a su inseparable perro Mendieta. La respuesta del público ante este personaje fue inmediata y satisfactoria.
El éxito de Inodoro Pereyra comenzó a tomar cada vez más importancia, y es así que en 1973 un grupo de actores de la localidad de Saladillo le pidió autorización para representar en teatro al personaje. Esto fue una constante que se repitió a través de los años. Sus producciones mantuvieron una vigencia absoluta y se reflejaron también en cine, la película "Cuestión de principios" estrenada en 2009 posee guión del humorista, y televisión, en 2007 Canal 7 emitió 33 cortos basados en los cuentos del escritor rosarino.

El humor fue fundamental para su desarrollo artístico, lo consideraba como algo importante y necesario, sin embargo, no se limitó sólo a este estilo y escribió más de un centenar de cuentos que trataban diferentes temas, No te vayas campeón, El área 18, Best seller y El mundo ha vivido equivocado, son algunos de sus relatos más importantes.
           Los premios lo acompañaron durante toda su carrera. El Senado de la Nación lo galardonó en 2006 con el premio Domingo Faustino Sarmiento por su aporte a la cultura nacional, también fue distinguido en varias oportunidades con el premio Konex, fundación cultural que condecora a los artistas mas sobresalientes, y en 2006, en la edición de la Feria del Libro celebrada en  México también obtuvo distinciones. Ese mismo año, poco antes de su deceso en 2007 a causa de una enfermedad neurológica, la revista cultural Ñ le entregó el premio a la trayectoria. Hermenegildo Sábat, colega suyo, aquél día calificó al humorista como "un artista de la palabra".
Sin embargo, ningún logro era suficiente para el negro Fontanarrosa
si no se contaba con la aprobación y la admiración de la gente, esto era el galardón más importante y preciado para él. Ignotos o conocidos, cada artista que se acercó alguna vez al dibujante resalta su humildad y alegría. Como es el caso del historietista argentino Liniers quien conoció a Fontanarrosa en una firma de ejemplares y resaltó la dedicación y el compromiso que el humorista conservaba para con su público y sus pares. “Muchos nos hicimos dibujantes gracias a él”, recordó.
Hoy, el artista que alguna vez dijo: "los personajes de historietas son como los hijos, es entretenido engendrarlos pero hay que mantenerlos y criarlos por mucho tiempo”, ya no puede recibir premios  pero su nombre se transformó en una marca registrada para concursos y distinciones: cada año en su Rosario natal se entregan los premios del "Concurso Nacional Historietas Roberto Fontanarrosa", que condecora a jóvenes que, como él, sueñan con vivir de la vocación.


Malas palabras. El III Congreso Internacional de la Lengua Española , celebrado en Rosario en 2004, tuvo de invitado a Roberto Fontanarrosa quien se despachó con una "tesis" sobre el uso de las malas palabras.